Creo que hay que ser duro y decir ciertas verdades, por lo que voy a hacer un ejercicio de crueldad necesaria.
Somos un partido en el que cabemos todos pero en el que hay que saber estar. El Partido Socialista, es y a de ser ante todo un partido serio compuesto por militantes que a la vez han de ser responsables de sus propias elecciones. Soy de los que piensan que se pueden ganar las próximas elecciones autonómicas. En el propio PP tienen este miedo. Sobre todo porque ya no disponen de dinero para mantener su red clientelar, que permitía tener comprado voluntades y silencios.
Como he dicho, podemos ganar las elecciones, pero tiene un precio. Y el precio es el que deben elegir los militantes pagar o no, esto es, ganar o no.
Lo primero y fundamental es resolver el problema de actitud por parte de los cargos electos. Salvo en Vigo y Orense, en lo referente a la política municipal, no existe actitud por parte de nuestros electos para estar ahí donde están.
La obligación principal de un cargo electo es ser visible, al fin y al cabo un cargo es nuestro comercial de cara a los electores. Su función es estar en foros, medios, debates, y recogiendo ideas de cara a estar conectados con los electores.
Si un cargo no entra en el cuerpo a cuerpo, se esconde, no saca la patita cuando nos dan leña, no defiende a los nuestros cuando son atacados o insultados, no levanta la voz cuando desde medios y el Partido Popular se ataca a jueces, fiscales, policías, periodistas, medios, esta persona no existe para los electores y no nos es útil al partido.
De hecho nuestro gran problema es que si le preguntamos a alguien de la calle, difícilmente dará tres nombres de diputados socialistas tanto en el estado como en el parlamento autonómico.
Sucede que los militantes a la hora de elegir cargos del partido y personas que se presentan a las elecciones pensamos en lo que significan dentro del partido, y muchas veces en lo que nosotros entendemos una capacidad intelectual, o de sintonia personal. Pensamos que ciertas personas para nosotros son muy relevantes pero somos incapaces de ver lo que piensan de ellos los que lo tienen que votar.
Este ejemplo, sirve para darnos cuenta sobre esta cuestión, hay que elegir a quien pueda ganar, porque si no se gana no se pueden llevar a cabo los compromisos políticos y es como no tener nada. Si, podemos ser felices en la oposición, con nuestra gran altura moral, pero si no ganas no tienes mando, y si no mandas no puedes cambiar las cosas, y si no puedes cambiar las cosas la altura moral no sirve para nada.
Al igual que en las empresas reclaman a la hora de contratar que sus comerciales sean pro activos nosotros debemos exigir que en nuestros cargos sean pro activos. Dicho esto hay que ser consciente que una parte de los cargos al dedicarse a labores de partido por lo que en su caso esta obligación puede estar un poco relajada.
A partir de aquí es donde se le ha de decir a los militantes el precio a pagar:
1) Por parte de la dirección
En este caso precio a pagar implica no meternos en batallas internas contra el criterio mayoritario de los militantes, el una persona un cargo ha de ser norma sin excepciones.
El partido, su sede debe estar abierta para que los compañeros que lo deseen puedan transmitir sus ideas e impresiones. Si vamos a abrirnos a la sociedad hemos de empezar por dar un poco de cancha a los militantes del partido. Además esto favorecerá el intercambio de ideas y las relaciones interpersonales con lo que quizás se podría modular los enfrentamientos personales que durante muchos años han corroído la convivencia del partido en Vigo. Por otra parte al abrir la sede los compañeros que están en la dirección también podrán ejercer su derecho a hablar e influir por lo tanto nadie estará realmente en desventaja y el partido sera mas dinámico.
Creo que hay que acoger con cierto agrado la aparición de corrientes internas como es el caso de izquierda socialista. He de reconocer que yo me encuentro lejos de sus postulados pero entiendo que puede ser muy útil para resolver los problemas internos y dar nuevas perspectivas a considerar.
Tenemos que cambiar en el lenguaje la palabra hemos, por las palabras vamos a a hacer. Porque hemos es algo etereo que no implica que nadie en concreto lo haga, el decir vamos ha hacer implica que el que lo menciona coge las responsabilidad y toma el mando. Es actitud de compromiso, y compromiso de acción.
2) Por parte de los cargos electos actuales:
Por lo tanto el primer precio a pagar es por parte de los parlamentarios actuales de los que no deberían repetir el 80%. son personas con una validez profesional evidente, que no se discute, pero que para esto de la política no están a la altura. No es que necesitemos que entre solo gente joven, no, no es un problema de edad, es un problema de aptitud. Ser diputado es un privilegio que hay que ganarse, que no debe venir por la imposición de una parte de dirigentes o por complemento de cuotas de poder.
1) Por parte de los militantes:
- Es en la forma de pensar o cambio de mentalidad a la hora de escoger los cargos a presentar a las elecciones y dentro del partido. Hemos de asumir que en las personas que nosotros elegimos para ser elegidas han de ser capaces de ganar elecciones. Y esto implica que leemos de dejar tener margen de actuación. Hemos de entender que los que más gritan no son los más queridos, que los de más supuesta altura intelectual puede que no sean los más se indicados para el cuerpo a cuerpo político. Hemos de ser capaces de atraer para las listas a personas no relacionadas con el sector público, de manera que nos podamos acercar más a lo que está pasando en la sociedad.
- Para ganar es necesario disciplina, más aún cuando nos toca enfrentarnos a un partido como el popular que funciona casi como un ejército.
El precio a pagar ha estar también en apartar aquellos que antes de las elecciones o durante las mismas se dedican a publicar artículos contra los compañeros o el partido.
El precio a pagar esta en apartar aquellos compañeros falsos que aprovechan su presencia en medios contrarios a nuestros gobiernos o compañeros, precisamente para atacar a compañeros y cargos del partido, jaleados por compañeros de tertulia. Es de todo punto inaceptable comportamientos de este tipo debe ser sustanciado con la suspensión de militancia y la expulsión.
Insisto si queremos ganar hace falta disciplina, actitud y coordinación. Podemos hacerlo pero los militantes han de asumir estos cambios para poder obtener la victoria. Después ya vendrán las discusiones sobre candidatos, pero sin sentar estas bases no hay nada que hacer.
Pero por mucho que se cambie lo cierto es que para funcionar hace falta una estructura de partido que se mantenga en el tiempo. Una estructura cohesionada y disciplinada. No somos un movimiento social, somos el partido socialista obrero español, tenemos mucha historia detrás y mucha historia por crear. Pero en esta vida siempre hay que pagar un precio.